Células embrionarias sí, pero con reparos

España figura en el grupo de países europeos más favorables a la investigación con células madre de embriones y está a la cabeza de los estados que priman los beneficios médicos sobre los derechos del embrión. Por el contrario, estas prácticas no son bien vistos en Alemania y Austria.

La investigación con células madre ha saltado del laboratorio a la calle para convertirse en un instrumento de debate político y social en todo el mundo. España cuenta con una de las legislaciones sobre investigación biomédica más avanzadas del mundo y, junto a Dinamarca, República Checa, Suecia y Holanda, se encuentra entre los países más favorables a este tipo de estudios.

Sin embargo, buena parte de los ciudadanos de estos territorios manifiestan reservas éticas en torno a la manipulación de embriones para obtener células madre, reparos que son muy fuertes en Alemania, Austria, Japón y Estados Unidos. Esta es la principal conclusión del Estudio Internacional sobre Actitudes hacia la Biotecnología, realizado por la Fundación BBVA sobre 22.500 entrevistas hechas a ciudadanos de doce países europeos, Estados Unidos, Japón e Israel, y que se presentó ayer en Madrid.

Creencias religiosas
El grado de reserva está fuertemente condicionado por la concepción que tienen los ciudadanos de los embriones de pocos días (si lo consideran un conjunto de células o si piensan que está más próximo a un ser humano), y que está ligada a sus creencias religiosas. Además, la brecha entre ambas posiciones es más acusada en los países de predominio católico que en los protestantes. Así, Suecia y Dinamarca (los dos países más favorables a la investigación con células madre) presentan el mismo porcentaje (38%) de población que considera al embrión como un mero conjunto de células que el que le concede la categoría de ser humano.

Por el contrario, en Irlanda, donde la población no respalda decididamente los estudios con células madre y en el que hay una mayoría católica, el 45% de los ciudadanos piensa que el embrión es un ser humano. Sin embargo, la influencia religiosa se nota poco en Alemania y Austria, que son de los países más críticos con los estudios con células madre, y donde la mayoría de la población considera los embriones como seres humanos.

A la hora de pronunciarse sobre la creación de embriones expresamente para investigar, el rechazo es casi unánime, a excepción de República Checa, Polonia, Italia, España y Reino Unido, que aprueban (con una puntuación media de 5,1 sobre 10) la propuesta. Por el contrario, el uso de células madre extraídas de los embriones sobrantes de las técnicas de reproducción asistida no plantea objeciones morales para casi todos los ciudadanos (a excepción de los de Austria y Japón).

Igualmente, la oposición es firme en lo que se refiere a la creación de embriones híbridos (entre personas y animales) con fines científicos, y en Reino Unido (donde la ley permite este tipo de embriones) esta propuesta recibe un claro suspenso (4,2), aunque República Checa, España e Italia vuelven a estar entre los países más permisivos. La negativa es más fuerte en Polonia, Francia, Austria y Alemania.

Según Mariana Szmulewicz, del Departamento de Estudios Sociales de la Fundación BBVA, “en la mayoría de las sociedades prevalece el temor por la pérdida de control de estas técnicas y de los usos futuros reprobables que pudieran derivarse. Los ciudadanos tienden a estar de acuerdo con la idea de que si se permite la creación de embriones híbridos para la investigación acabaremos creando monstruos del tipo de Frankenstein”.

Y aunque, a la vista de los resultados de la encuesta, la población tiene un conocimiento adecuado de las células madre, hay datos reveladores de lo distinta que es la realidad: sólo en siete países, más de la mitad de la población ha oído hablar de estas células, un porcentaje que está por debajo del 40% en Israel y Japón. En España, sólo el 42% sabe qué son estas células.

Fuente: expansion.com
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